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cómo influye la genética en el peso

Genética: ¿cuánto influye en tu peso?

Certificado por Dra. Josefina Royo de la Torre

“Cuento calorías, reduzco hidratos de carbono y hago ejercicio físico. Y, a pesar de todo, no consigo bajar de peso”.

¿Por qué algunas personas no consiguen reducir peso mediante dietas hipocalóricas? ¿Por qué una misma dieta no funciona igual para todo el mundo? Éstas son preguntas frecuentes en la consulta de Endocrinología y Nutrición de IML.

Gracias a la genética y a la epigenética, hoy sabemos que los genes influyen tanto en nuestro peso como en la tendencia a desarrollar enfermedades relacionadas con el sobrepeso y la obesidad. Nuestros genes pueden estar implicados hasta en el rendimiento ante el ejercicio físico o en nuestro apetito.

En este artículo te explicamos cómo la ciencia nos da las claves para cambiar la expresión de los genes heredados y conseguir una mayor eficacia en la dieta para reducir peso.

La alimentación y el estilo de vida, claves en la expresión de los genes

Los genes guardan la información de nuestras células y constituyen la base de nuestra biología. Sin embargo, el peso no depende sólo de la genética. La epigenética ha demostrado que la alimentación y la forma de vida influyen en la activación de dichos genes.

Cristina Rodríguez Alconada, nuestra experta en Nutrición y Dietética, explica que la adopción de nuevos hábitos dietéticos y de estilo de vida pueden determinar la regulación del ADN, ya que afectan a la activación de los genes, accionando o neutralizando la forma en la que se expresan.

¿Y cómo podemos modificar la expresión de los genes? Basándonos en la nutrigenética, la rama de la ciencia que permite personalizar la nutrición según la genética de cada paciente mediante un estudio genético y su análisis.

¿Cuáles son los factores más importantes para una dieta realmente eficaz?

Tradicionalmente, las dietas se planificaban según las calorías de los alimentos, el peso de las raciones o las medidas antropométricas del paciente, entre otros criterios.

El estudio de los avances en dietética y ciencias de la alimentación de nuestra Unidad de Endocrinología y Nutrición nos ha permitido una personalización cada vez mayor de las dietas.

Hoy en día sabemos que el metabolismo es un conjunto de reacciones químicas muy complejas en cuyo proceso hay que tener en cuenta los siguientes factores:

  • Microbiota intestinal
  • Metabolización en el tejido adiposo
  • Herencia genética

1. Microbiota intestinal

La microbiota es el conjunto de microorganismos que residen en el tracto digestivo, entre los que destacan dos familias de bacterias.

Una descompensación entre ellas puede determinar la tendencia a la obesidad, a la inflamación metabólica o a la diabetes tipo 2.

2. Metabolización en tejido adiposo

El tejido graso es más que una reserva energética. Ejerce un papel fundamental en la metabolización de los alimentos.

El exceso de tejido adiposo puede producir sustancias proinflamatorias (adipocinas) que desencadenen trastornos como la inflamación crónica silenciosa o la diabetes tipo 2.

Algunas de estas adipocinas o sustancias secretadas por el tejido adiposo son:

  • Leptina. Es responsable de enviar al cerebro la sensación de saciedad.
  • Adiponectina. Metaboliza la glucosa, favorece la combustión de grasa almacenada y produce cierto efecto antiinflamatorio.
  • Resistina. Interfiere en la resistencia a la insulina y en los procesos inflamatorios.

3. Herencia genética

Es el tercer factor que hay que incluir para diseñar un programa dietético realmente eficaz.

La herencia genética alcanza hasta el 70% del riesgo a padecer algún tipo de sobrepeso u obesidad. Si conocemos la sensibilidad del paciente a la insulina y a la leptina, podemos diseñar un plan dietético entre 2 y 3 veces más efectivo para perder peso.

Sensibilidad a la insulina

Es uno de los marcadores genéticos que analizamos en IML.

La insulina es una hormona secretada por el páncreas. Facilita el transporte de la glucosa desde la sangre hasta los adipocitos, donde se transformar en grasa.

Es muy frecuente que los pacientes con sobrepeso u obesidad tengan receptores de la célula grasa que no responden correctamente a la entrega de insulina. Al no absorber la glucosa, se produce una hiperglucemia en sangre, es decir, una diabetes tipo 2, que incrementa la producción de insulina en el páncreas.

Todo ello crea un círculo vicioso denominado Síndrome de Resistencia a la Insulina, una alteración que se puede prevenir o modular analizando determinados genes (FABP2, PPARa y PPARg).

Sensibilidad a la leptina

Como explicábamos antes, la leptina envía señales al cerebro para inducir la sensación de saciedad, lo que reduce la necesidad de picar entre comidas, por ejemplo.

Cuando los receptores no reciben esta señal, el cerebro interpreta que el almacenamiento de grasa en el adipocito es insuficiente y provoca la sensación de hambre.

Esta alteración se puede modular analizando los genes LEP y LEPR.

Dieta genética personalizada en IML

El estudio de hasta 175 variantes genéticas que realizamos en IML (Diet Gen) nos permite analizar genes relacionados con:

  • Sobrepeso
  • Obesidad
  • Diabetes
  • Niveles altos de colesterol
  • Riesgo cardiovascular
  • Predisposición a tener mucho apetito
  • Respuesta de la persona al ejercicio físico
  • Etc

Esta información es fundamental para planificar un plan completo de hábitos higienico-dietéticos que sea sostenible a largo plazo y ofrezca resultados.

En nuestra Unidad de Endocrinología y Nutrición de IML estaremos encantados de explicarte los beneficios que el test genético nutricional puede reportar a tu salud y calidad de vida. La consulta informativa es gratuita.

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