Como cirujana plástica, he observado un cambio significativo en la construcción de las expectativas de los pacientes, condicionado por el uso de herramientas de inteligencia artificial en la simulación de resultados quirúrgicos. Bien por curiosidad o bien por intentar acercarse a un posible resultado, cada vez más pacientes llegan a consulta habiendo interactuado previamente con simuladores de IA, lo que influye de forma directa en su percepción del cambio corporal y en la manera en que formulan sus expectativas quirúrgicas.

Un estudio reciente publicado por PubMed titulado “Impact of Artificial Intelligence (AI) Image Enhancing Filters on Patient Expectations for Plastic Surgery Outcomes”, demostró que individuos expuestos previamente a filtros de mejora basados en IA tienden a tener expectativas más elevadas sobre los resultados de la cirugía, incluso en parámetros como la mejora de la autoestima o la apariencia general después de un procedimiento, comparado con quienes no han utilizado esas herramientas visuales. Además, cuando se les mostró un resultado real frente a uno alterado digitalmente, los primeros tendían a percibir mayor “éxito” en los casos sin filtros preoperatorios aplicados por IA.
Estas técnicas promueven una representación visual del resultado que parece precisa, pero no siempre toma en cuenta variables biológicas esenciales como la cicatrización individual o el comportamiento de los tejidos a lo largo del tiempo.
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Resultados reales; cuerpos reales
Este paradigma nos obliga como profesionales a explicar que la IA brinda una proyección, no una garantía. La biología humana es compleja: aunque las herramientas pueden aproximar un resultado, siempre hay limitaciones individuales en la curación, elasticidad de la piel y la respuesta del cuerpo al trauma quirúrgico.
En la literatura médica también se discute que, pese a los avances técnicos, estas simulaciones pueden reforzar estándares estéticos poco realistas o presentar una precisión que realmente no existe en la práctica clínica. El uso de IA sin una adecuada comprensión clínica puede llevar a malinterpretaciones del procedimiento y expectativas que no se ajustan a la realidad.

El valor de la consulta médica personalizada
Basada en mis años de ejercicio profesional, puedo afirmar que el manejo de las expectativas debe hacerse de manera conversada, explicada y consensuada, siempre apoyado en una valoración individualizada, con información veraz sobre las posibilidades reales del procedimiento y una comunicación honesta que priorice la salud, la seguridad y el bienestar del paciente por encima de cualquier proyección digital.

Mis recomendaciones médicas para pacientes y el uso responsable de la IA
- Consulta con un profesional cualificado: Las simulaciones generadas por IA es probable que no tengan en cuenta factores personales determinantes, que sí pueden ser valoradas en una evaluación clínica exhaustiva realizada por un cirujano plástico titulado.
- Comunicación honesta: Pregunte sobre posibles variaciones individuales en cicatrización, recuperación y resultado estético a lo largo del tiempo.
- Criterio médico como eje central: El diagnóstico clínico honesto y responsable debe guiar cualquier decisión quirúrgica, priorizando la seguridad y el bienestar del paciente sobre cualquier ideal estético digital.
- Expectativas realistas: Junto con su cirujano, construya expectativas basadas en su anatomía, salud general y un diálogo claro, más allá de lo que muestra una pantalla.
La IA no reemplaza la experiencia, el juicio clínico y la relación médico-paciente que son la base de una cirugía estética responsable y satisfactoria.




